Tierra del Fuego es el final de América en el sur, donde más allá está la mismísima Antártida. Por eso mismo fue considerada como “el fin del mundo”, ya que al quedar por fin cartografiada, los límites del mundo conocido estaban ya explorados. El círculo del globo queda cerrado.
Este territorio, cuyos lugareños se hacen llamar fueguinos, es en sí mismo un mini estado al quedar aislado geográficamente de América. Se trata de una isla, la más grande con diferencia de un conjunto de archipiélagos, que forman parte de la Patagonia argentina y chilena. De hecho, su soberanía está partida en dos, donde la parte más occidental es territorio de Chile, mientras que la oriental lo es de Argentina. Ambos países litigan aún por la soberanía de ciertos territorios, una pugna que casi acaba en guerra en los años 70, hasta que Juan Pablo II intercedió para poner paz.
Pero incluso hoy en día su nombre no desentona para nada con el que le acuñara el archiconocido aventurero español. Se ha convertido en un punto caliente del turismo mundial por diversas razones. Una de ellas está en su capital, Ushuaia (en la parte que pertenece a la República Argentina), donde viven algo más de 150.000 personas. Es la ciudad más austral del mundo. Y allí conviven diversos acentos, herencia de los exploradores franceses e inglesesque como Magallanes (español) se prendaron por estas salvajes e imponentes tierras.
Ushuaia es una ciudad dinámica, alegre y hospitalaria, donde se pueden realizar infinitas actividades. Algunas de ellas más lúdicas, como celebrar bodas de ensueño -en Argentina se aprobó el matrimonio gay en 2010-, hasta disfrutar de fiestas, conciertos y eventos culturales de toda índole. Pero también está el otro turismo, el que nos invita a mimetizarnos con lo más profundo de la naturaleza, donde se pueden divisar paisajes únicos o contemplar especies exóticas. Es decir, se complementan todos los escenarios ideales para dejarse llevar por los dulces caminos del amor y la pasión.
Eso sí, no debe confundirse Tierra del Fuego (por la tendencia a creer que ese nombre evoca calor) con el Caribe, ya que su orientación geográfica es próxima al polo sur, donde incluso en verano (que cubre los meses de enero, febrero y marzo) se agradece echarse algo de abrigo sobre el cuerpo.
La joya de la corona argentina
Tierra del Fuego es un potente foco de atracción turística para Argentina y también un orgullo patrio. Su oferta cultural, museística, y paisajística atrapan a cientos de miles de turistas de diversa procedencia todos los años. De España llegan buena parte de ellos, y aunque se haya resentido con la crisis económica que hemos padecido, seguimos ocupando gran parte de la tarta de visitantes foráneos. Hasta 2007, España ha sido el segundo país que más turistas ha aportado tras Estados Unidos.
Pero, ¿qué es lo que tanto atrae de esta tierra? Lo principal es el imponente espacio natural sin parangón que posee, repleto de reservas, lagos, cataratas, glaciares... Todo ello perfectamente complementado con los servicios de una bonita ciudad como Ushuaia.
La obra de una naturaleza desatada
No hay turista que haya viajado a Tierra del Fuego sin que se pare a contemplar al menos algunas de las centenares de estampas que nos regala la isla. Una de las más impactantes es el Parque Nacional Tierra del Fuego. Se sitúa a tan sólo 12 kilómetros de la capital, y presenta un típico paisaje glaciario, flanqueado por colosales montañas. Entre ellas se alternan profundos valles ocupados por ríos y lagos, y una costa marina que en su límite meriodional es bañada por el canal Beagle.
Los bosques son frondosos, de grandes árboles acompañados de helechos y musgos, propios de ambientes muy húmedos. Aquí se pueden realizare excursiones organizadas, así como caminatas, campamentismo, pesca deportiva, avistaje de aves y castores, canotaje, cicloturismo y deportes náuticos.
Pero todas esas actividades puede llevarse a cabo desde diferentes rutas, como la de la senda Pampa Alta, Saltos del Río Pipo, Senda Costera, Laguna negra, Coircuito de Lengas, Castora, XXIV y Cerro Guanaco.
Los lagos y ríos pueden ser recorridos o atravesados por varios medios, entre los que están los clásicos 4x4 o mountain bikes. Pero el más popular y bucólico es el del tren del fin del mundo. Se trata de un clásico ferrocarril de época, cuyo trayecto comienza en la Estación del Fin del Mundo, ubicada a ocho kilómetros de la ciudad, camino al Parque Nacional. Se interna en el paisaje único de valles, turbales y cascadas, rememorando uno de los tramos utilizados durante casi medio siglo por los internos de una antigua cárcel para abastecer al poblado de leña.
Y una de las visitas que más pueden llegar al corazón de los viajeros es toparse con el Canal Beagle, en pleno estrecho de Magallanes. Allí la luz centelleante de un faro (el faro del fin del mundo, el Les Lecraireus) nos indica que estamos ante los confines del mundo conocido. O así al menos es cómo lo creyó el propio descubridor español, ya que con este punto cartografiado, el planeta entero se había completado, el círculo se había cerrado. El circuito se puede hacer en embarcación.
Además, existe la opción de rodearse de un ambiente blanquecino, el de la nieve. Pocas veces el excursionista tendrá la posibilidad de adentrarse y experimentar el ski de fondo en una de las pistas más importantes del mundo. Una decena de centros de ski aguardan para ser elegidas. Podría hasta toparse con pingüinos.
Una ciudad completa y gayfriendly
Desde 2010 es posible casar a dos personas del mismo sexo en Argentina, acontecimiento que en Ushuaia se celebró por todo lo alto. Y para celebrarlo, en esta capital se montó la madre de las fiestas de todo el país, que se hizo llamar Festival Ají, compuesto de maratones artísticos, charlas, ferias, exposiciones, shows, encuentros y proyecciones. Acontecimientos como este dan fe de la de la excelente acogida que allí tiene el público LGBT.
En este sentido, la versión web de esta revista da buena cuenta de toda la oferta hostelera gayfriendly de Ushuaia en la sección Ragap Argentina, dentro de la pestaña Viajes. Allí pueden encontrar hasta 21 establecimientos especializados que dispensan un buen trato y servicio al turista gay.
Para Ushuaia la cultura es un bien que va intrínseco en ella. Todos los años se celebra un festival internacional de música clásica, que es interpretada por grandes músicos de todo el mundo. Un certamen que también incluye musicales, como el celebrado a finales de 2014, en su novena edición, con la representación de Drácula, El Musical, que contó con más de 20 artistas en escena ,y con una orquesta compuesta por 45 cantantes del Coro del Fin del Mundo.
Los museos, historia indígena y de la navegación
Uno de los fuertes expositivos de Ushuaia se hallan en los dos principales museos: el del fin del mundo y el marítimo y presidio. El primero atesora el patrimonio de la vida en la Tierra del Fuego, desde la época precolombina hasta entrado el siglo XX. Entre sus paredes se hace una retrospección histórica que se remonta a los nativos del lugar, con la exposición de piezas, figuras y artefactos varios de la época. Un guía explica con detalle las características sociales y culturales de esos moradores indígenas. Algunos de los utensilios tienen más de 8.000 años de antigüedad, y comprende desde arpones, armadores y pedernales hasta réplicas de canoas y cesterías yámanas.
Y el segundo, el marítimo y presidio, está ubicado en un antiguo penal, que dejó su actividad original en 1947. Se compone además de otros dos museos como el Antártico José María Sobral y el de Arte Marino.
El museo Marítimo recrea con una temática marítima a través de una colección de maquetas y modelos navales, todo lo referente a la historia de Tierra del Fuego desde el especial punto de vista del hombre de mar, dado que la isla de Tierra del Fuego y el archipiélago que la rodea, además de las Islas Malvinas, las islas Georgias del Sur y la Antártida están ligadas al mar en todos los conceptos.
El Museo del Presidio en el Pabellón IV, donde se toma conocimiento sobre la primera Cárcel de Tierra del Fuego (1896), la intención de una colonización penal y la construcción del actual edificio, la vida de los reclusos, trabajos, castigos, cierre y la triste historia de algunos de sus principales ocupantes.
Por su parte, el Museo Antártico José María Sobral en la planta alta del Pabellón IV, cuenta con 19 salas con el más rico acervo de materiales históricos y biológicos antárticos conservados.
Por último, el Museo de Arte Marino, con una selección de obras de arte de artistas marinistas,portuarios, a través de la cual se intenta dar una visión general y equilibrada del desarrollo del arte marino en Argentina, desde 1889 a la actualidad.
Todo esa oferta museística cuenta con una estimable colaboración sin ánimo de lucro que llega por la aportación de los propios ciudadanos de Ushuaia y fueguinos, dispuestos a colaborar con la aportación de enseres históricos que agrandan el patrimonio de su ciudad, una demostración de la gran conciencia cultural que atesoran.
Irreconocible en verano e invierno
El impresionante cambio que se experimenta, desde el punto de vista ambiental y climatológico en Tierra del Fuego, y en especial en Ushuaia y la costa sur americana no deja a nadie indiferente. Al contrario que en el hemisferio norte, las estaciones del año acontecen en sentido opuesto que por ejemplo en Europa. El verano comprende los meses de enero, febrero y marzo, pero poco calor encontrarás aquí en esas fechas, ya que es lo más parecido a un invierno en el sur de España. En cambio, el invierno se asienta en los meses de julio, agosto y septiembre.
Pero lo más espectacular está precisamente entre esas dos estaciones tan opuestas, y no por la temperatura, como se podría llegar a pensar en un principio, sino por las horas de sol. Y es que en verano, aunque el astro rey no caliente mucho -aún seguiremos viendo nieve y glaciares en las montañas-, el nivel de radiación es elevado. Motivo: 20 horas de luz solar. ¿Por qué? La razón está en la proximidad con el polo sur, donde se pueden llegar a observar pequeñas auras en el cielo causadas por la actividad magnética del viento solar en el espacio.
Y al revés ocurre en el invierno, donde la oscuridad impera en Ushuaia, con tan solo cuatro horas de sol al día, lo que no significa que la ciudad se paralice.
Recordemos que en América, además de ADN indígena, por las venas de sus habiantes corre sangre latina, y la noche es un buen aliado. La Fiesta de la noche más larga se celebra concretamente en esta época del año, para festejar la llegada del día más ocuro. ¿Y cómo celebran algo así? Dándole luz, calor y color con conciertos, exhibiciones deportivas y coreografías acuáticas. Una de las atracciones es la ceremonia denominada “Fuego de los Deseos”, en la que se queman buenos augurios escritos por los vecinos de Bahía Encerrada, sobre la costa del Canal Beagle.
Fuente: Ragap.

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